
Rosas sin espinas disparadas en la cien,
Un pájaro que vuela alto y me lleva hasta tu piel,
En medio de la montaña mágica yo te encontré,
Y te fuiste desvaneciendo perdiendo la esencia de tu ser.
No te pude rescatar por más que la libertad logre,
La cuestión fue que perderte fue el costo que me encontré,
Creo que solo la ley divina puede devolverme el bien,
Que encontré en tu persona, la pureza de tu ser…
Baile como un lunático en la Resistencia del dolor,
Sin embargo encontré reparo en lo alto de Dios,
La fuerza inexpugnable del caminar hace al amor,
Quien se encuentra en el sendero de la memoria del corazón.
Tus ojos eran tan claros como el agua límpida,
Pero no pude extirparte del imperio mental,
La vida me enseño que hay aprender a perder,
No todos tenemos Zion inmerso en la mente.
Probé del fruto prohibido y me fui del paraíso,
Que tenía a tu lado pero eran pasadizos,
Los que creaba en mi mente cada vez que te veía,
Eras la manifestación de mi propia caída.
Y yo te sigo queriendo desde el centro de mi alma,
Por más que la desconexión fue tan fuerte, fue un arma,
Cargada con el fuego eterno e inalterable,
De encontrar la verdad y callarla hasta el alba.