< Adán, Lilit y Eva >
Teniendo en cuenta y considerando mis experiencias personales puedo asegurar que existe una conexión mística y sobrenatural entre las almas que se aman.
Doy por sentado de que entre las parejas que tienen un vínculo amoroso el hombre sabio tiene su ascendencia en el primer hombre con razón de discernir que habito la tierra (Adán). La mujer que lo acompaña puede tener en su esencia y en su conformación celular, las raíces de dos mujeres que habitaron nuestro planeta en los anales de la historia, allí cuando todo comenzó, cuando Dios y Taurus decidieron internarse en las profundidades de la conciencia humana, uno (Dios), instaurando el accionar benévolo de la raza humana y el restante (Taurus), influenciando el mal en las mentes de los hombres y mujeres que habitaban el planeta azul. Estas dos mujeres que son la raíz Mater de la descendencia del sexo femenino en la población universal son: Eva, la cual todos conocemos como la primer mujer que habito la tierra, creada a partir de una costilla de Adán, y por la segunda mujer en cuestión, la olvidada, odiada por algunos y venerada por paganos, y la real primer mujer de Adan: “Lilit”.
Cuenta la leyenda de la mitología judía que esta mujer de agraciadas curvas, pechos prominentes, larga cabellera pelirroja, ojos de un color esmeralda intenso y por sobre todas las cosas, de un intelecto asombroso, fue la primera mujer que creo Dios para que ella acompañase la vida de su compañero Adán.
Creada con excrementos y barro, Lilit lentamente fue tomando forma, Dios fue comenzando de abajo hacia arriba. En primer lugar fue moldeando sus pies, luego las pantorrillas, las piernas, el vientre, el tronco, los pechos, el cuello y la cara. El problema para el todopoderoso se suscito cuando entro en la disyuntiva de crear el motor del pensamiento de la mujer. Paralelamente a la creación de esta bella dama, Taurus (el Dios del mal), se había percatado de la creación de Dios en imagen y semejanza de él, los vacunos ya poblaban todo el planeta tierra, y Taurus estaba decidido a enfrentar a Dios. Así fue que en el momento en que Taurus ingreso al recinto donde se encontraba Dios, un habitáculo de exageradas dimensiones, repleto de nubes y rayos de sol que penetraban las ventanas de rayos que se encontraban en el centro de altas paredes de algodón blancuzco, este lo interrogo sobre el porque de su creación de los vacunos en el planeta tierra a imagen y semejanza suyo, le dijo que era una acción subversiva ante las leyes que planteaba el Dios de Dioses, y que no estaba permitido bajo ningún punto de vista crear seres vivos con la imagen y la semejanza de cualquiera de los Dioses que habitasen la galaxia.
Luego de la regaña, Dios asustado solo atino a acobacharse en su banco de plaza que se encontraba en medio de la habitación y diciendo: “Taurus, has lo que te plazca, pero por favor no me mates” dejo al libre albedrío de las decisiones del gran toro Dios de la galaxia “Suma” para que haga y deshaga a su gusto y placer sobre el planeta del Dios del bien.
Así fue que Taurus decidió, inmiscuirse por completo en la conciencia de la única hembra homo sapiens que se encontraba en el planeta, si, así fue, se introdujo en el cerebro de Lilit…
Lentamente la mujer pelirroja, comenzó a actuar de manera poco feliz para con el hombre que acompañaría el resto de sus días. Ella quería ser independiente, luchaba por su liberación del sistema patriarcal que quería imponer Adán. Si el hombre deseaba hacer el amor de una manera determinada, por ejemplo utilizando la posición del “misionero” (el hombre arriba y la mujer abajo), ella lo regañaba y le gritaba enfurecida: “¡Pero quien te crees que sos vos para hacerme el amor por encima de mi existencia!”, o… “¡No Adán, hoy no, tengo un día de jaquecas!” y cosas por el estilo que hacían que la relación de la pareja en el ámbito sexual resulte inaguantable.
Por otra parte, cuando en lo que a quehaceres de la vida cotidiana se refería, Adán era quien debía recolectar los frutos y depositarlos en improvisadas canastas confeccionadas con grandes hojas arrancadas de inmensos árboles que se encontraban en lugares prácticamente inaccesibles para la precariedad del conocimiento de los dos seres, sin embargo, el único hombre que habitaba la tierra era quien debía llevar a cabo el trabajo de recolección y orden de los frutos para que Lilit se sienta a gusto y placer.
Las discusiones existenciales y filosóficas que a diario ocupaban el tiempo de los dos seres primeros en la evolución de la humanidad toda, eran vastas. En lo que refería a Dios, Adán sostenía que era el todopoderoso el que había creado toda la flora, fauna y que con sus extremidades había acomodado las montañas y los cielos para hacer de este (el planeta tierra), un mundo habitable y adecuado a las necesidades de su creación máxima, el hombre. Lilit, por su parte, sostenía que Dios no existía, que nosotros proveníamos de seres de otras galaxias que habían manipulado nuestros ADN, creando y formando nuevos seres en esta tierra, sostenía que éramos un experimento de seres extraños para nosotros, pero que sin llegar a una discusión podíamos aseverar que nos unía un lazo de padres – hijos, que se manifestaba en el momento de la creación del hombre y de la mujer. Por otra parte, sobre las montañas y los cielos, ella consideraba que eran ni más ni menos que producto de la evolución misma de un planeta, era el que le correspondía en el ciclo universal a la tierra.
Adán, no congeniaba con su mujer, no podían llegar a un acuerdo, siempre Lilit era quien, influenciada por Taurus, sacaba conclusiones que nada tenían que ver con la “verdad” que tenía Adán.
Así fueron pasando los días y las semanas, los meses y los años, Adán estaba envejeciendo lentamente, Dios lo había creado con apenas veinte años, y ya habían pasado otros veinte y aun no podían procrear. Las discusiones y los problemas de pareja entre los dos primeros seres humanos de la tierra se estaban viendo involucrados en un gran cúmulo de idas y venidas que no llevaban a un buen puerto, Lilit, estaba entrando en la menopausia, lo que avizoraba un futuro poco promisorio para la descendencia de la raza humana. Los planes de Dios para su creación máxima se estaban quemando, y Taurus estaba logrando su cometido. Hasta que llego un buen día en el que Dios decidió tomar cartas en el asunto. Se despertó en la mañana con los primeros rayos del sol que ingresaban por sus ventanales de rayos, con su pie izquierdo descendió de su monumental cama, luego apoyo el derecho, tomo un sorbo de agua de desayuno y se dirigió raudamente a su banco de plaza. Se sentó, respiro profundo y se dijo a si mismo: “Esto así no va, es el hombre, o la mujer, ambos revolucionarios e inteligentes me parece que no va a funcionar”. Así que decidió decender a la tierra, desplegó sus alas de ángel y lentamente fue volando por entre las nubes hasta posarse sobre uno de los picos mas encumbrados de lo que para este entonces seria el continente africano. De su bolso de estrellas saco un cuerno de caprino y lo llevo a su boca, soplo con fuerza, y el sonido ensordecedor bajo por la ladera de la montaña desparramándose por los valles y llegando a los oídos de Adán y Lilit. El hombre sabia que ese era el llamado de Dios, a lo que Lilit le decía: “No hagas caso a esa llamada es solo el lamento de algún alma en pena”. Adán sin pensarlo, tomo sus frutos y fue caminando a paso lento pero seguro hacia el destino de donde provenía el sonido.
Adán fue surcando los caminos pedregosos, cruzando los arroyos, sorteando la amenaza de los animales salvajes que habitaban el basto territorio africano, hasta que llego a los pies de la montaña. Extrajo de la canasta hecha con hojas una manzana la deglutió en un santiamén y comenzó a escalar el empinado monte.
El sonido seguía retumbando los oídos del mortal y lentamente se oía mas cerca. Subió unos cuantos metros hasta que decidió descansar, ingreso a una cueva oscura y húmeda, se recostó sobre una piedra, y sin saber fue cerrando sus ojos hasta entrar en un profundo sueño. La alucinación onírica que tubo esa tarde, había sido una predicción de lo que seria su vida de ahora en adelante, Dios había ingresado en su subconsciente y le había hecho comprender como iba a desarrollarse de ahora en mas su existencia, observo a una mujer pulposa, no muy agraciada en curvas, de un pelo color oscuro y ojos marrones, largas uñas en los dedos de sus pies y de sus manos, pantorrillas que parecían jamones y una voz tan chillona que hasta el mismo Dios hubiese querido concebirla sin habla. Adán, de repente sumido en su sueño, despertó al escuchar una voz que provenía del mas allá y que le decía: “Adán, esta será tu mujer, Lilit no es lo que quiero para el hombre, así que despójate de tus prejuicios, lo que menos importa es la apariencia, ella sabrá cocinarte y no te regañara, hará el amor contigo por mas que no te excite demasiado, pero en fin… tu único objetivo en la tierra es el de procrear así que cumple tu función y no des mas vueltas en cuestiones filosóficas y existenciales, eso déjaselo para las generaciones venideras que sabrán hacerlo y muy bien. Si es por Lilit, ella sabrá lo que hacer, no te preocupes tiene suficiente capacidad intelectual para darse cuenta que su lugar no es el paraíso. Ahora despierta, y observa a tu lado”. Adán sucumbió ante la orden, abrió sus ojos y se llevo las manos hacia las costillas, palpo una gran cicatriz que le recorría de lado a lado, desde la parte frontal hasta los pulmones, luego en la oscuridad de la cueva comenzó a tantear las paredes hasta que llego a una masa de carne, por un principio la confundió con un animal, pero luego de escuchar un grito agudo y penetrante que decía: “¡Háceme tuya papito!”, se dio cuenta de que era su nueva mujer, Dios la había creado con una adicción a la ninfomanía, con el único fin de recuperar tantos años perdidos con la preciosa Lilit.
Adán y Eva, salieron de la cueva. A la luz del sol, parecía menos agraciada que en sus sueños, pero Adán se dejo llevar y entre las hierbas hicieron el amor por primera vez, como el quería, y como Lilit nunca lo hubiese dejado. Eva no puso reparos a la posición sexual ni a la inexperiencia del hombre de las cuatro décadas.
Luego de copular se dirigieron al lugar donde se hallaba la hermosa Lilit, Adán con un guiño le dijo: “¿Mira lo que tengo?, ¡Tomá pa’ vo’!”. Lilit lo miro, dio media vuelta y sin decir nada se dirigió hacia un sendero que la llevaría al Mar Rojo. Luego de una larga caminata, decidió auto expulsarse del paraíso e internarse a las orillas del Mar a la espera de un hombre que saciara su hambre de sexo duro y chancho, así fue que un buen día llego Absalom, un demoño que habitaba esas latitudes, la hizo suya y con el correr de los años poblaron las orillas del Mar Rojo con hermosas mujeres y hombres, que con el paso del tiempo fueron conquistando los corazones de los descendientes de Adán y Eva. Fueron pasando las generaciones hasta llegar al día de hoy en donde podemos encontrar hombres y mujeres que descienden de la copulación de Absalom y Lilit, y otros que provienen de la rama genética de Adán y Eva. Los que son producto de la “cruza” entre las hijas de Lilit y los hijos de Eva, son las mujeres que hoy en día activan en partidos feministas por la liberación de la mujer, las que provienen de la raíz de Adán y Eva, son las siempre tan nombradas y recordadas amas de casa, y los hombres y mujeres que tienen como ascendentes a Lilit y Absalom son aquellos que ostentan el poder y quieren adueñarse del universo mismo implementando el mal que Taurus ejecuta en sus conciencias.